Rompiendo con la rutina en la pareja
Vamos a deleitarnos con un relato erótico, bueno, mas que erótico dirÃa yo que es un relato de sexo, de una pareja que hace algo diferente a lo rutinario, y con este relato inauguramos una nueva sección en nuestro blog, podrán encontrar la categorÃa de “Relatos eróticos” en nuestro menu!
Una tarde como cualquier otra decidieron reunirse como de costumbre, sin saber si lo hacÃan por placer o por rutina que era lo que últimamente predominaba en su relación.
Ella, de unos veintitantos, salió de casa vestida como siempre, sin querer llamar la atención con algo más que fuera su ya de por si llamativa belleza natural. El, un poco menor que ella solo se duchó para la ocasión, su atuendo nada exorbitante.
La hora y el sitio no era necesario fijarlos, siempre eran los mismos, sin embargo desde el saludo, la sonrisa entre tierna y perversa de ambos indicaba que si algo cambiarÃa esa noche se reflejarÃa en la cama. Como el dÃa no habÃa sido menos pesado que cualquier otro ambos decidieron cenar algo, en parte porque el estómago asà lo pedÃa y en parte por seguir el protocolo.
Cenaron algo ligero y fácil de cocinar, para beber un poco de vino que sobró de la fiesta del sábado. Acabaron y ella decidió que estaba lo bastante cansada como para seguir sentada en una silla delante de un plato vacÃo y una tele con un partido de fútbol. Se fue a la habitación. Él sorprendido continuó con el partido y cuando acabó se acordó de que alguien estaba sola en la habitación y pensó en ir a verla. Cuando abrió la puerta de la habitación, cual fue la sorpresa al ver a su chica intentando cambiar la rutina por algo mas excitante, vestida con medias de rejilla y liguero, tacones de aguja atados al tobillo, una falda de pliegues al más puro estilo colegiala y una finÃsima camisa blanca que transparentaba y casi dejaba ver su firmes pechos. El pelo recogido con un moño y unos labios carnosos pintados de un rojo intenso estaban haciendo que el chico sintiera un calor irrefrenable por todo su cuerpo: -¡Maldito fútbol!- Exclamó dándose cuenta que podÃa haber disfrutado de ella mucho antes.
Viendo el banquete que le aguardaba decidió poner manos a la obra acercándose a su cómplice sexual, sin embargo, un gesto negativo de ella que no encajaba para nada con su imagen casi infantil le dio a entender a él que, al menos por ésta noche, no jugarÃa su habitual rol de ‘Macho Dominante’.
Ella le arrancó literalmente su camisa que, por primera vez en mucho tiempo estaba planchada, lo cual dejó al descubierto sus horas de gimnasio traducidas en un torso bien moldeado. Importándole más bien poco la corpulencia de su pareja la arrojó sobre el nuevo colchón de látex. Ya en la cama, la chica aprovechó algunas cuerdas que habÃan sobrado de su reciente mudanza y lo ató de manos a la cabecera de la cama, lo cuál no habrÃa sido posible sin la colaboración de él.
Con el chico a merced ella podÃa disponer de él para un momento erótico o, mejor aún, perverso. Intuyendo lo que pasarÃa el se relajó y dejó que le despojara salvajemente el pantalón, ropa interior incluida. Ella tomó un trago de su Coca-Cola con hielo para aclarar sus ideas, se montó sobre él y colocó su cabeza a la altura de su pecho y justamente ahà depositó el hielo que habÃa en su boca y lo paseó por sus pezones, sabÃa que a el le excitaba y a ella le daba algo de morbo el intercambio de roles y hacerle una vez lo que tanto él le habÃa hecho. Con su cuerpo aún frÃo por el hielo, apagó la luz, quedando asà solo la iluminación de las velas aromáticas que decoraban su escritorio. Ella tomó una y accidentalmente un chorro de cera se derramó sobre los pectorales de él, lo cuál pareció hacerlo sufrir un poco pero, después de todo el sufrimiento puede llegar a ser placentero. Esta es la filosofÃa que marcarÃa la noche.
Cuando cautivo y captora comenzaban a jugar sus papeles, alguien llamó a la puerta, parecÃa que un nuevo personaje se unirÃa a la historia.
¡Y que oportuno! EL compañero de piso se dejó las llaves y no podÃa entrar a casa mas que picando. Y allà estaba ella abriendo la puerta con su atuendo de “niña buenaâ€?. Fue un acto reflejo, no pensó en como iba vestida, se dio cuenta cuando el pobre chico levantó una ceja y medio sonrió como preguntando si habÃa algo para él.
Ella miró hacia abajo y vio el paquete que tenÃa aquel chico, impresionaba, pero de pronto se escuchó un: -¡¡venga!! Y de atrás de él salió su chica un tanto sorprendida a la vez que cabreada y celosa… No quisieron unirse y se metieron en su habitación, más tarde supieron que no eran los únicos cerdos del piso (cosa que les daba algunas ideas, dejando volar su imaginación).
Volvió a la habitación y después de morderle el cuello y los pezones suavemente lo desató. Miró a su chico, lo agarró y se lo llevó al balcón. Él extrañado no sabia que pretendÃa pero de pronto ella se arrodilló y comenzó a lamerle la polla suavemente con lametones suaves y dulces, como una “buena niñaâ€?. El chico alucinaba y a la vez sentÃa un morbo tremendÃsimo ya que en el balcón de enfrente habÃa una sombra mirándolos y disfrutando a la vez que ellos. Un cerdo, o cerda, se une a la fiesta.
La niña se lamió la mano para que resbalara más en la polla de él a la vez que se la chupaba e intentaba comérsela entre succiones y lametones. ParecÃa que se lo pasaba muy bien, algo parecido a lo que harÃa una niña con un chupa-chups en la boca…
No podÃa más, ¡se corrÃa! ¿Qué hizo ella? Se la meneó mucho más fuerte y rápido y le dejó que se corriera encima. Se le manchó toda la camisa y siendo tan blanquita hizo que se le pegaran los pechos en cada mancha con tan mala suerte que tenia una en el pezón… Se le veÃa bien bien toda la teta a través de la camisa y gracias a la abundante corrida de su chico.
-¡Vaya mamada! ¡Eres una cerda niña!
-No hemos acabado…
Fuente: La cocktelera

15 de April, 2009 - 19:24
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